Vamos al punto más rápido

He comentado ya anteriormente de cómo la burocracia y el protocolo están alejando los jóvenes y adolescentes de los actos, funciones y actividades formales.

Hace unos días estuve en una charla que, empezando casi una hora después de la convocada, primero se hace una oración, luego unas palabras de motivación, himno nacional dominicano (entero) y el himno de la institución, en este proceso se pudo ir más o menos unos 25 minutos más la hora de retraso tenemos ya una hora y media sin la esencia del llamado, y la charla que fue de las mejores que he asistido solo duró una hora, osea menos tiempo que el tiempo anterior.

Siempre es bueno poner todo en manos de Dios, me encanta cantar el himno y mucho más entero, porque además de que me gustan las letras, me siento súper orgulloso de ser dominicano y con frecuencia lo canto y lo recito completo, y el himno de la institución también es bonito. Pero yo no soy, ni pienso, ni actúo igual que esos jóvenes y adolescentes, la actividad es para ellos que son la mayoría.

Ahora bien, al punto: El objetivo de ese protocolo es inculcar esos valores en los jóvenes, pero me pregunto, ¿a cuáles jóvenes?  si ellos no están asistiendo a las actividades y los que asisten, mientras ese protocolo pasa, revisan sus celulares, algunos leen libros, otros revisan Facebook, Instagram, Snap o chatean por WhatsApp. Así que no pido que dejemos de ser formales, ni patriotas, ni amantes de Dios, pero sí que pensemos que quieren los más jóvenes, que los motivan, para que no se pierdan actividades tan importantes que puedan servirles de motivación, de crecimiento y de mucha ayuda profesional.

Así que, de ahora en adelante, seamos más puntuales, más precisos y vamos al punto más rápido.

Eduardo Gómez