El uso de nuestros dispositivos es criticado, no por el uso en si, sino por el exceso. 

Aquí narro  mi historia real de cómo vivir sin Internet en la era digital.

Como estoy vinculado a la comunicación digital, me gusta el tema y quiero estar siempre conectado,  pues podría decir que lo uso más de lo debido. Sabiendo esto, he intentado varias veces guardarlo o estar sin Internet y atender más el entorno, en varios intentos he fallado. Pero me digo,  recuerda:

¡siempre seguir!

En días pasados mi teléfono empezó a tener problemas con las llamadas, pensé que se había dañado,lo lleve a revisar, me limpiaron la SIM, pero siguió igual. El técnico me recomendó que cambiaramos la SIM, que ahí podría estar el problema, pero para no cansarte el cuento, el problema era con la red 4G y la recomendación fue poner el teléfono en modo 3G, al hacer esto pues debía configurar el Internet para 3G. Eso hace más de 30 días y no he ido a configurarlo. Aproveché la oportunidad para estar “menos conectado”  y me quedé sin Internet. Ahora solo tengo Internet con WiFi y Ahh sorpresa, mi vida ha mejorado.

Estuve en dos cursos, y me sorprendí de la calidad de la atención que tuve en ellos al saber que no tenía conversación pendiente en WhatsApp, que no había ninguna notificación de Facebook ni Instagram; al saber que estoy sin Internet.

En las conversaciones con los amigos me he visto más receptivo, manejo con más atención al volante y los demás vehículos, almuerzo con más paz y me concentro en el momento.

¿Que aprendí? Que las conversaciones que antes me inquietaba en responder no eran urgente y podían esperar el wifi y si acaso eran importantes podría hacerla por llamada.

 ¿Que me da miedo? Ir a la capital y andar sin google maps, que me llegue un correo importante del negocio o que me manden una actividad de última hora por Whatsapp y no me entere por estar sin internet.

Mientras tanto seguiré probando vivir más el momento, dedicarle un tiempo más limitado al Internet y dedicarle más tiempo a la familia, a los amigos y a los ciudadanos en la vida real. Pruébalo.

Vivir sin Internet en la era digital